Bruce Lee: el legado del dragón
20 diciembre, 2017 - 8 minutes readEl 27 de julio de julio de 1973 la muerte repentina de Bruce Lee, a la escasa edad de 33 años, copaba las portadas de todos los medios a nivel mundial. Icono pop a la altura de mitos como Marilyn Monroe, James Dean o el mismísimo Ché Guevara, su carisma y dedicación le llevaron a convertirse en el mayor artista marcial de todos los tiempos. Su filosofía y su forma de vida ejemplifican un modelo a seguir por atletas y celebridades de hoy día. Su legado, 44 años después de su prematuro fallecimiento, está más vivo que nunca.
Filosofía
En los tiempos que corren, marcados por la austeridad y la falta de motivación, la filosofía de Bruce Lee resulta tan absolutamente fresca como cuando fue acuñada en la década de los ’70. Adaptar lo que es útil, rechazar aquello que no te sirve y crear lo que es específicamente tuyo.
Cualquier atleta de nuestro tiempo podría aplicar esta filosofía a su disciplina deportiva. Su famosa metáfora del agua, como elemento capaz de adaptarse a cualquier obstáculo, es extrapolable a la forma en la que cada uno podemos conducir nuestra propia vida. Como premisa fundamental, esta filosofía implica asumir en primer lugar una realidad personal. Por otro lado, manifiesta la necesidad de mantenerse siempre en constante aprendizaje para saber adaptarse a las situaciones que lleguen, permaneciendo libre de prejuicios, sin anticiparse al resultado y sin autoimponerse limitación alguna:
“Si te acostumbras a poner limites a lo que haces, físicamente o a cualquier otro nivel, se proyectará al resto de tu vida. Se propagará en tu trabajo, en tu moral, en tu ser en general. No hay límites. Hay fases, pero no debes quedarte estancado en ellas, hay que sobrepasarlas. El hombre debe constantemente superar sus niveles”.
Resiliencia
El término resiliencia, tan en boga ahora, hace referencia a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Como atleta debes trabajar esta capacidad para sobreponerte a contratiempos e incluso resultar fortalecido por éstos.
Fueron muchos los fracasos a los que Lee tuvo que enfrentarse a lo largo de su carrera personal y profesional. En el plano personal, durante una sesión de entrenamiento con pesas, tuvo una lesión dorsal que lo dejó postrado en una silla de ruedas sin apenas poder moverse. Los doctores que lo examinaron le aseguraron que nunca más podría volver a practicar artes marciales, siendo su firme creencia en el poder de la mente lo que le llevó a una recuperación casi milagrosa y un año después no sólo recuperó la flexibilidad de siempre, si no que además aumentó su fuerza.
En el plano profesional también fueron muchas las decepciones y los obstáculos a los que tuvo que hacer frente. Tras su aparición en series como The Green Hornet o Longstreet, Bruce Lee fue rechazado para varios papeles cinematográficos. Después de trabajar durante largo tiempo en una idea para una serie de televisión sobre un monje de Shaolin que recorría el viejo oeste americano, la ABC Network terminó dándole el papel protagonista a David Carradine. Sí, la serie era «Kung-Fu». Hace tan sólo unos meses, Cinemax encargaba la serie «Warrior», basada en los escritos originales de Lee y que seguirá la historia de Ah Salam, un prodigio de las artes marciales que emigra desde China hasta San Francisco, y por azares del destino acaba formando parte de una de las familias de crimen organizado más peligrosas e importantes de la región.
Lejos de resistirse a la derrota, Bruce embarcó hacia Hong Kong para asociarse con el productor Raymond Chow, con el que filmaría las cuatro películas que cambiarían el género de las artes marciales para siempre. Más adelante, Enter the Dragon o Game of Death han demostrado ser fuente de inspiración de cineastas como Quentin Tarantino (y ese chándal amarillo de Uma Thurman en «Kill Bill»); o de músicos como RZA (y su famoso disco “Enter the Wu-Tang”), como bien recoge el documental How Bruce Lee Changed the World.
Influencer
Es seguro que todos vosotros habréis oído hablar de los influencers. Pues bien, este anglicismo se usa hoy día principalmente para designar a personas influyentes cuyas recomendaciones pueden determinar los gustos, opiniones o intereses de los demás. Pero antes de que cualquiera que tuviera un blog y una cuenta de Instagram, en los que poderle decir a sus followers qué ropa deben comprar o a qué restaurante deben ir, Bruce Lee se alzaba como el auténtico influencer de la recién iniciada era 2.0.
Han sido varias las ocasiones en las que se ha utilizado a Bruce Lee para comercializar un producto. En 2008, le hacían jugar un vertiginoso partido de ping pong, usando unos nunchakus en lugar de la típica raqueta, para anunciar el modelo Nokia N96. Durante el año 2013 era resucitado de nuevo para hablar del espíritu emprendedor en el último y controvertido spot de Johnnie Walker.
Y es que son muchas las agencias de marketing que se han inspirado en él para realizar sus campañas publicitarias. Sin duda la más conocida de ellas fue la ejecutada para BMW, que empleaba frases sacadas de la entrevista hecha a Bruce Lee por Pierre Berton, y que sirvieron a la marca de coches para establecer una similitud con la filosofía de Lee: “No te adaptes a la carretera, sé la carretera”. El éxito de la campaña fue descomunal.
La archiconocida frase “Be water, my friend”, que citaba al final del anuncio, se viralizó cual pandemia zombie por programas de televisión, radios, periódicos y, sobre todo, en Internet, donde cada día aparecían nuevas parodias e imitaciones que usaban la coletilla.
También funcionó en términos económicos, lo cual demuestra la capacidad influyente de Lee. Durante los meses de su emisión, de octubre a noviembre de 2006, las ventas del modelo de coche que anunciaba aumentaron un 73% con respecto al mismo periodo de 2005, siendo el tráfico de visitas a los concesionarios un 35% mayor al de la media anual.
0 Comments